Ensayo sobre la creación de Cuerpos preventores Comunitarios

Desde un punto inicial

La extensa provincia de Santa Cruz es una de las veintitrés provincias de la República Argentina. Ubicada en la Patagonia, cuenta con una población con más de 270.000 habitantes en siete departamentos. Güer Aike y Caleta Olivia son los municipios más poblados. Comparativamente, la provincia de Santa Cruz (frente al resto de provincias argentinas) tiene los menores porcentajes del país de delitos contra el hogar y contra las personas. El INDEC y el Ministerio de Seguridad de la Nación destacan a Santa Cruz como una de las provincias más seguras. Sin embargo, las denuncias que recogen las dependencias policiales dan cuenta de un leve, pero sostenido, crecimiento de las violencias y de los delitos. Hay una paulatina tendencia a la inseguridad. En esa lógica, si la prevención es la preparación anticipada para evitar riesgos, eventos desafortunados, perjudiciales o que causen daños, entonces, es un buen punto para la acción, y este es el momento de pensar estrategias diferenciadas en Seguridad Ciudadana.

Entonces, la pregunta que resuena es la siguiente: ¿qué pueden hacer los municipios para fomentar la seguridad ciudadana?, ¿qué se puede hacer desde el ámbito local por la prevención?

Sin ánimos de dar una respuesta liviana en dos renglones (como si fuese tan sencillo hacerlo), comenzaremos admitiendo (como primera medida) que, en los tiempos que corren, el rol de los municipios en el cuidado de la seguridad de los ciudadanos no es una utopía ni una simple teoría proveniente de alguna doctrina atractiva, sino una demanda palpable de los ciudadanos. Como lo evidencian los gobiernos locales o municipales del resto del país, los municipios se han convertido en un gran ejemplo de gestión al realizar diversas acciones que han impactado en la seguridad de las comunas, y logrado reducir los niveles de delito y la sensación de inseguridad. Ya no hay lugar para dilaciones triviales respecto de cómo las municipalidades son, a esta altura, fundamentales para el desarrollo de la seguridad ciudadana, un asunto que debe trabajarse desde el conocimiento profundo de lo local, pues sus funcionarios saben de primera mano qué ocurre en sus comunidades y, si lo saben, diremos que están más cerca de las soluciones más eficaces y eficientes.

La inseguridad es una espada de Damocles

Tanto en Argentina como en América Latina, la delincuencia se ha incrementado de manera significativa desde la década de los noventa y ha pasado a ser, de manera figurada, una espada que pende de punta sobre la cabeza de los funcionarios de todos los niveles. Pero los primeros en la desafortunada lista suelen ser los funcionarios municipales. Las demandas son graves. De hecho, “el incremento del delito, sumado a su exacerbación mediática, el aumento del desempleo, la urbanización desmedida que no incorpora la cohesión social como variable, entre otros factores, han desplazado las demandas ciudadanas al actor político más próximo: el Intendente” (Loza, 2019).

Desde el comienzo de este trabajo nos hemos referido a un abordaje de la seguridad ciudadana , y esto tiene una razón de ser, en términos de seguridad con enfoque local. Que la seguridad sea ciudadana soslaya la corresponsabilidad de la seguridad. Dicho en palabras más llanas, se trata de una responsabilidad compartida entre ciudadanos y Estado (municipal, provincial y nacional (quizás en este orden)), lo cual otorga un lugar protagónico al elemento participativo y vuelve al municipio, en este caso, un actor fundamental del sistema.
En materia de políticas públicas, encargarse de la seguridad ciudadana desde el despacho del intendente conlleva por lo menos dos aspectos. Por un lado, se ponen en marcha mecanismos de control social (es decir, políticas de interés social), cuestión que pone un manto de tranquilidad a los ojos de los ciudadanos de las comunidades; por el otro lado, se da una intervención operativa diversa y ajustada mediante la implementación (con equipos técnicos profesionales capaces de diagnosticar y de proponer estrategias) de las nuevas tecnologías de información y comunicación, que deben tamizarse a través de, lógicamente, un presupuesto ad hoc.

Otro argumento a favor del enfoque local es la apreciación de esa “lectura de la realidad”, esa interpretación propia de la situación, de los individuos o poblaciones ligadas a un determinado territorio o a una comunidad. Aunque pueden compartir ciertas características y problemáticas en común, no son necesariamente homogéneos, lo que implica tener un especial cuidado en propiciar que las intervenciones sean integrales y situacionales, en el sentido de que contemplen y consideren la diversidad de actores e individuos que convergen en un determinado espacio (Barrios y Emmerich, 2017). ¿Y esto por qué? Los equipos técnicos y profesionales suelen responder este interrogante desde los territorios locales y sostienen que no se puede administrar ni intervenir lo que no se conoce, lo que no se puede cuantificar y lo que no se puede ubicar. (Y los municipios sabrían cómo hacerlo).

La inseguridad es, sin duda, una preocupación constante para los funcionarios estatales. La espada de Damocles, una clásica metáfora de la Grecia antigua, ilustra de buena manera esa amenaza inminente y peligro latente que pende sobre los cargos públicos que desempeñan muchos hombres y mujeres. De este modo, cuando decimos que “la seguridad es la espada de Damocles”, estamos recordando que, incluso cuando nuestras comunidades gozan de una seguridad casi blindada, siempre existe algún riesgo o peligro en segundo plano. Es un recordatorio de que debemos ser conscientes y tomar medidas para protegernos a nosotros y a los demás de manera preventiva.

Líneas de acción

Partiremos del planteo de objetivos generales implícitos en las estrategias que a continuación vamos a sugerir en este trabajo. Pero, como objetivos, empezaremos por mencionar puntos de interés. Primero, adoptar un enfoque anticipatorio, centrando la toma de decisiones situada y coordinada, con base en análisis de hechos y datos objetivos. Segundo, incorporar aspectos tecnológicos y técnicos en la concepción de la seguridad. Tercero, desarrollar la capacidad de prevención, disuasión, detección y respuesta de los municipios de la provincia de Santa Cruz frente a estrategias híbridas y participativas, en un contexto de seguridad en el que las amenazas convencionales se alternan con el uso combinado de vectores tecnológicos y de información.
Luego, será factible trazar dos ejes estratégicos: por un lado, con aquellos municipios de más de 100.000 habitantes y, por el otro, los que tienen menos de esa cantidad.

Para el primer caso, con municipios santacruceños populosos, un enfoque local tendrá múltiples aspectos a considerar. Debajo proponemos algunos:

  1. Cuerpos de preventores de seguridad: estos trabajadores no son policías. Tienen atribuciones para la prevención de actos que afecten la convivencia entre vecinos por delitos y por contravenciones. Facilitan la disuasión e intervención oportunas de los organismos que correspondan, con el fin de eliminar las situaciones de riesgo. También fortalecen las redes comunitarias y el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil que estén abocadas a consolidar barrios seguros y protegidos. La coordinación institucional en múltiples acciones o intervenciones es trascendental (por ejemplo, el trabajo conjunto y oportuno con la policía de la Provincia).
  2. Mesas Municipales de Seguridad: son aquellos espacios abiertos a la participación, en la que se sugiere la representación de actores de la sociedad civil, con funcionarios municipales y policiales para propuesta, planificación y control en materia de seguridad.
  3. Prevención ambiental y del espacio urbano: para conseguir una ciudad o vecindario seguros y menos peligrosos, hay que desarrollar políticas de seguridad cuyo objetivo sean el entorno físico y el social. Pero no basta la planificación (aunque es crucial): es necesario el mantenimiento posterior de los espacios. También conviene señalar que, para dicha planificación y mantenimiento, han de tenerse presentes y diferenciarse el contenido y el proceso. Definitivamente, la idea central será “… reducir la estructura de oportunidad en las condiciones del hábitat que favorecen la comisión de delitos” (Mileo y Baudino, 2005).
  4. Toma de decisiones informadas: este punto estriba en una gestión concienzuda por parte de los estamentos gerenciales públicos. Mejorar la calidad, disponibilidad y comparabilidad de los datos de criminalidad y violencia es fundamental, porque redunda en una eficiencia en la capacidad para analizar la información de seguridad ciudadana. Los gerentes públicos y sus equipos técnicos deben ser capaces de gestionar e impulsar estrategias de seguridad ciudadana que se apoyen en diagnósticos municipales precisos (que puedan ser transformados en lineamientos políticos, administrativos, normativos y operativos claros), el monitoreo constante que permita adaptar la estrategia a los cambios, errores y buenas prácticas para evaluar, así, los efectos de las decisiones tomadas y rectificar a tiempo acciones y estrategias, si lo amerita la seguridad de la comunidad.


De cara a un segundo eje, aquellos municipios que cuenten con una población inferior a 100.000 habitantes (Santa Cruz cuenta con varias jurisdicciones con poblaciones que rondan un promedio de 13.000 habitantes), sugerimos avanzar en la dirección de la dimensión circunstanciada. Necesariamente, este tipo ideal responde a un modelo reconocidamente local. Veamos lo siguiente:

  1. Foros de Seguridad Vecinal: al igual que en la Mesas Municipales de Seguridad, estos espacios de participación comunitaria y ciudadana, creados en el ámbito de cada núcleo poblacional (rurales o no), integrado por organizaciones y entidades comunitarias no gubernamentales interesadas en la seguridad de sus comunidades, con injerencia en prevención situacional y prevención social de todo tipo de violencia. En los ámbitos de estos foros, resulta menester la participación de funcionarios municipales y policiales.
  2. Planificación de rondas de patrullaje preventivo en los distintos puntos definidos como conflictivos: dadas las características de extensión geográficas y las cualidades de los territorios patagónicos, con el ánimo de disminuir los delitos propios de la ruralidad, además de disminuir la percepción de inseguridad por parte de los habitantes de las comunas turísticas, sobre todo, en sectores donde existen los asentamientos más poblados, el objetivo central será el patrullaje preventivo.

Redondeando las ideas

La literatura de la Seguridad Ciudadana y de las Políticas Públicas recomienda la planificación de la seguridad local desde un enfoque empírico, para mejorar la gestión de esa seguridad en los entornos municipales. Esto no solo contribuye a prevenir el delito y la victimización, sino que también promueve la sensación de seguridad entre la ciudadanía y permite optimizar el empleo de los limitados recursos materiales, económicos y humanos que posee la provincia de Santa Cruz. A pesar de ello, la planificación de la seguridad parece algo poco común en los municipios santacruceños, si bien no existe ningún estudio que analice detalladamente su prevalencia local, provincial o estatal en esa jurisdicción. Por tales motivos, el presente trabajo se planteó con el objetivo de profundizar en dicha cuestión y analizar las posibilidades de mejora, así como su contenido, para construir una imagen panorámica que se pueda extrapolar a cada punto del país con sus propias particularidades. Las ideas que aquí se esbozaron muy sucintamente destacaron que tales iniciativas son prácticamente inexistentes en los municipios que integran la Provincia. Muchos municipios, a la fecha, carecen de sustento empírico, de manera que el diseño de las intervenciones en seguridad que operan obedece, según creemos, a criterios subjetivos, y/o se desconocen los resultados de toda implementación. Las tres piedras angulares que sostienen nuestros supuestos son: (1) el análisis detallado del entorno municipal y su fenómeno ilícito; (2) el diseño y ejecución de estrategias que respondan a las circunstancias locales evaluadas, de acuerdo al conocimiento situacional; y (3) la evaluación periódica de los cambios acontecidos en el entorno local y en la delincuencia. Si bien es interesante fomentar la participación de los municipios en la gestión de la seguridad santacruceña, tampoco debemos perder de vista que la creación de un grupo de preventores comunitarios puede ser una salida laboral para muchos jóvenes que quieran insertarse en el mundo laboral.

Referencias

  1. La violencia por causa de género y violencia intrafamiliar comienza a ser un tema cada vez más preocupante para las autoridades.
  2. La Seguridad Ciudadana, en detrimento de otro concepto que no le es ajeno (como la Seguridad Pública), tiene una base argumental interesante, pues referir que la seguridad es pública es asumir específicamente el ámbito de políticas de carácter sectorial (esto es: enfatizar la responsabilidad que tiene el Estado en la relación sociojurídica entre gobernante y gobernado, interesándose profundamente en lo normativo y en la manera estricta de hacer cumplir la ley a como dé lugar).
  3. En la leyenda, Dionisio II, tirano de Siracusa, invitó a Damocles, uno de sus cortesanos, a sentarse en su trono y experimentar la vida de un rey. Sin embargo, sobre la cabeza de Damocles colgaba una espada sostenida por un solo cabello de crin de caballo. Esta espada simbolizaba la constante amenaza y responsabilidad que conllevan el poder y la posición de liderazgo. Digno paralelismo para intendentes, gobernadores y el presidente de la Nación.

Bibliografía

  • Barrios, M. y Emerich, N. (2017). Geopolítica de la seguridad XV: las fronteras donde empieza y termina el Estado. Recuperado de https://www.geopolitica.ru/es/article/geopolitica-de-la-seguridad-xv-las-fronteras-donde-empieza-y-termina-el-estado.
  • Loza, G. (2019). “La seguridad ciudadana y su lugar en las políticas públicas municipales”. 1.er Congreso Argentino de Desarrollo Territorial. 3.as Jornadas de Desarrollo Local Regional: “Las redes locales y el desafío de la innovación en una nueva etapa de la globalización”. Villa María (Universidad Nacional de Villa María).
  • Mileo, M. y Baudino, A. (2005). “Foros Vecinales de Seguridad: una experiencia de participación comunitaria en la política pública de seguridad” (Trabajo presentado en las IV Jornadas Nacionales de Sociología). La Plata: Universidad Nacional de La Plata.

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