Análisis del delito: la relación entre la criminología ambiental y el SIG

RESUMEN

En el presente trabajo, indagaré sobre el nivel de relación que existe entre la conocida criminología ambiental y el sistema de información geográfica en cuanto a la investigación del fenómeno delictivo. En primer lugar, desarrollaré el concepto de criminología ambiental, para así poder explicar las teorías más conocidas de esta rama de estudio.

DESARROLLO

Seguidamente se introducirá el concepto de Sistema de Información Geográfica (Sistema de Información Geográfica); se explicará su funcionamiento y se destacará su gran importancia en el estudio y comprensión del fenómeno delictivo.

La criminología ambiental

La conducta criminal está influenciada por el ambiente inmediato en el que ocurre. Este no tiene un papel neutral, sino que participa como elemento criminógeno, y afecta al comportamiento y proceso de toma de decisiones del criminal. El crimen, a su vez, no se distribuye de manera aventurada, sino que se concentra alrededor de ambientes que, por sus características, son facilitadores de la actividad criminal.

Bajo esta idea surge la llamada criminología ambiental, disciplina que estudia los sucesos criminales no desde el punto de vista del delincuente como sujeto individual que está fuera de un argumento, sino como resultado del encuentro entre un criminal motivado para cometer un delito, con objetivos delictivos potenciales en espacio y tiempo específicos.

Asimismo, para los criminólogos estudiosos de las condiciones ambientales criminológicas, las llamadas Teorías de la Oportunidad fueron desarrolladas por Felson y por Clarke, y tienen como base la idea de que el comportamiento individual es producto de la interacción entre la persona y el entorno físico. La mayoría de las teorías criminológicas solo habían prestado atención al primer punto, considerando que existen grados en la inclinación de un individuo a cometer delitos, lo que dio lugar a una imagen incompleta de las causas de aquel. Sin embargo, las teorías de estos autores se centran también en las características de los escenarios, que contribuyen a unificar las inclinaciones punibles del individuo con acciones delictivas propiciadas por escenarios que proporcionan muchas más oportunidades y tentaciones delictivas que otros (Felson y Clarke, 1998). Su indicio principal es que, para que el comportamiento delictivo se ocasione, han de concurrir tres elementos: 1) un delincuente predispuesto, 2) una víctima propicia y 3) una ausencia de control.

Conviene subrayar que la criminología ambiental no busca explicar la delincuencia únicamente desde las variables ambientales. Esta actúa integrando a su ciencia madre, la criminología, para aportar datos que conjuntamente ayuden a predecir, prevenir y explicar los comportamientos antisociales de una forma más considerada, a la vez que exacta. Por lo tanto, la conducta criminal está influenciada por el ambiente en el que ocurre, el cual contribuye como elemento influyente en el comportamiento y toma de decisiones del criminal.

Teorías sobre estructuras de oportunidad para el delito

Los actos delictuales son remarcados desde una perspectiva amplia de actuaciones desviadas por el hecho de que el sistema penal realiza una selección de entre varios actos desviados, partiendo de las conductas proscriptas por las normas aceptada por la sociedad. Un acto delictivo, a diferencia de otras violaciones de las normas sociales, constituyen un hecho o una amenaza para la legitimidad y seguridad de estas instituciones.

Habría que decir también que R. Cloward y L. Ohlin entienden que el origen de la subcultura desviada reside en la frustración que sienten los jóvenes de clase baja al intentar lograr, sin éxito, el nivel económico y estatus social de otros grupos sociales. Se trata, por lo tanto, de subculturas que no asumen el fracaso, sino que buscan alcanzar los objetivos que la sociedad les impone como metas a alcanzar, mediante mecanismos delictivos. En definitiva, estos autores definen la subcultura delictiva como aquella en la cual ciertas formas de actividad delictiva resultan indispensables para el desempeño de roles dominantes.

Siguiendo el pensamiento de estos autores y respecto de la oportunidad diferencial, cuando la oportunidad para la innovación organizada es más frecuente que las formas convencionales para alcanzar el éxito social, es posible que se desarrolle una subcultura criminal. Dicha subcultura originará recursos tales como personas, conocimientos, contactos, infraestructuras y habilidades necesarios para salir adelante y alcanzar el éxito a través de mecanismos no convencionales (Cloward & Ohlin, 2000).

Definitivamente, el estudio de la delincuencia, sus motivos y sus consecuencias han sido objeto de estudio en cualquier sociedad y, aunque estos estudios estén delimitados por sus propios contextos, sirven de sustento y dan pie al surgimiento de otros contextos. Podemos, así, con lo anteriormente comentado, hacernos una idea de la importancia del estudio de la criminología en el análisis delictivo.

Otros dos grandes exponentes que se ocuparon de explicar la delincuencia en sociedad fueron Émile Durkheim y Robert Merton. El primero, en su obra La anomia, sostiene que el fracaso o ausencia de un sistema de convicciones morales están arraigados colectivamente para una persona o para un grupo social (Durkheim, 1925). El segundo introduce la teoría del factor cultural, separando la estructura cultural de la estructura social. Sostiene que la estructura cultural entiende las concepciones generales de objetivos y de las normas, según los cuales los hombres se orientan, y que la estructura social consiste en el sistema de relaciones sociales, de varias maneras determinantes para cada uno como miembro de la sociedad. Se puede entender que el autor se ocupó de puntualizar las siguientes problemáticas: el desequilibrio cultural entre fines y medios, así como también el universalismo en la definición de los fines; posteriormente, la extensión a todos los ciudadanos (como la desigualdad al acceso de oportunidades); y, por último, la disfunción entre valores y normas (Merton, 2002).

Definición

El SIG es una sigla que significa Sistema de Información Geográfica. Es un sistema de información que está formado por hardware, software (BBDD) y datos geográficos, y que sirve para guardar, modificar y analizar información referente al espacio (datos georreferenciados), de forma que podamos tomar decisiones sobre el espacio territorial (Bosque Sendra, 1992).

Por otro lado, permite a los beneficiarios crear consultas interactivas, analizar la información espacial, editar datos, mapas y presentar los resultados de todas estas operaciones, utilizando tecnologías como los sistemas de bases de datos relacionales, la teledetección, entre otros. Asimismo, cabe resaltar la calidad que presenta este sistema, ya que permite separar la información en diferentes capas temáticas, almacenándolas de forma independiente. Esto permite trabajarlas de manera rápida y sencilla. Sintetizando, dicho sistema se ocupa de lo siguiente:

  1. Captura de información, mediante procesos de digitalización de imágenes, procesamiento de imágenes satélite, fotografías, videos, procesos aerográficos etc.
  2. Almacenamiento en forma de bases de datos especiales.
  3. Interacción entre los diferentes objetos.
  4. Elaboración de análisis y de modelos.
  5. Presentación de la información tratada.

Prosiguiendo con el análisis, con miras a entender qué relación unificadora existe entre la criminología ambiental y el SIG, es importante reseñar que los progresos teóricos surgidos en las décadas de los años setenta y ochenta han continuado desenvolviéndose inclusivamente hasta la actualidad. Desde este período, las disciplinas que se encargaron de abordar el estudio de la delincuencia han examinado que un hecho delictivo puede ser interpretado fácilmente si se tiene presente su elemento geográfico, partiendo del supuesto teórico de que todo fenómeno social es independiente del espacio donde sucede (Galdón y Pybus, 2011). Como resultado de esta idea, en los años noventa, comenzaron a comercializarse los SIG, lo que presumía un avance en las técnicas para representar geográficamente acontecimientos delictivos. Enseguida, el desarrollo y evolución permitió establecer las acciones policiales en los análisis y estrategias realizados a partir de la consulta de estos dispositivos. Esto permitiría, en un futuro, acelerar la actuación policial, así como también utilizar mejor los recursos de los que disponen las fuerzas de seguridad, y conllevaría a efectuar procedimientos más eficaces y eficientes. Además, se puede realizar el seguimiento de objetivos móviles gracias a las tecnologías basadas en GPS (utilizadas actualmente), así como consultar patrones que siguen los delincuentes (es decir, controlar la eventualidad del delito), gracias a la relación en las variables de delito-espacio-tiempo que permiten establecer los SIG, como lo he mencionado anteriormente.

Ahora bien, ya que todo hecho delictivo ocurre en un cierto lugar, no parece difícil no tener en cuenta la posible influencia que tiene el contexto en la causa del delito. Wortley & Mazerolle (2008) sostienen que esta perspectiva ambiental puede resumirse en tres puntos: 1) la influencia del ambiente en la conducta delictiva, 2) la no aleatoriedad de la distribución espaciotemporal del delito y 3) la utilidad de los elementos anteriores en el control y prevención del delito. Es decir, en primer lugar, el comportamiento delictivo está influenciado de forma significativa por el ambiente en el cual se origina. La criminología ambiental estudia cómo el ambiente afecta a la conducta delictiva y por qué, en ciertos escenarios, es más probable que ocurran determinados delitos. En segundo lugar, la distribución de los delitos en espacio y tiempo no es aleatoria. Si así ocurriera, la criminología ambiental carecería de sentido a mi entender, ya que esta disciplina demuestra que los delitos se concentran en ciertos lugares y momentos concretos. Pueden incluso llegar a instaurarse zonas específicas en las que es más factible que se cometa un determinado delito (una vez más, la criminología ambiental, de la mano del SIG). En consecuencia, se puede visualizar una comprensión del papel de los ambientes estrechamente vinculado a lo tecnológico, de lo cual se puede deducir que resulta de mucha utilidad para el control y prevención del delito.

Simultáneamente, todas las observaciones realizadas hasta el momento en este escrito no se encuentran alejadas a la actualidad, teniendo en cuenta que la seguridad se ha convertido en un bien preciado y muy exigido. En este contexto, se puede concebir que los problemas de seguridad derivados de la criminalidad urbana constituyen uno de los temas recurrentes en la opinión pública. Al mismo, tiempo es de suma importancia que, desde las ciencias sociales, se puedan ofrecer pautas para poder explicar, predecir y prevenir el delito, considerando que desde el espacio es rizomático explicar todo el fenómeno criminal. Por este motivo, se puede sostener que, desde la criminología ambiental, se funda una perspectiva interesante para el análisis delictual. Se trata, en definitiva, de poder estudiar, analizar, explicar y predecir qué paradigma de oportunidades ofrecen los escenarios de conductas para realizar ciertos delitos, tomando como referencia el ambiente. En síntesis, en un ambiente concreto, con una serie de motivaciones y con la oportunidad adecuada, cualquier persona podría cometer un delito… ¿o no?

Conclusión

De acuerdo a lo investigado en este trabajo, puedo decir que el análisis del delito es el conjunto de herramientas utilizado para el análisis sistemático de los datos que otorgan las instituciones policiales sobre lo delictual. Al mismo tiempo, estos datos son analizados en función de sus características sociodemográficas, temporales y espaciales, así como también, en algunas oportunidades, mediante gráficos, tablas o mapas. De este modo, entonces, un analista podría proporcionar modos tácticos para la disminución de lo delictual, por parte de las instituciones policiales, y para el desarrollo de recursos, evaluaciones y estrategias de prevención del delito. Un analista del delito se ocupa de describir patrones de ingeniosidad del delito (o sea, la picardía que utiliza el delincuente a la hora de realizar el acto) y un criminólogo ambiental puede comprender esa ingeniosidad.

Bibliografía

Cloward R & Ohlin L. (1960). Delinquency and opportunity. A theory of delinquent gangs.  New York: The Free Press

Durkheim E. (1925). El Suicidio. España, Madrid: Editorial Reus

Galdón.G & Pybus, M. (18 de octubre de 2018). Crisis económica y gestión de la inseguridad ciudadana: los mapas de delincuencia. Revista Catalana de Seguritat Publica. Recuperado de https://www.academia.edu/868562/Crisis_econ%C3%B3mica_y_gesti%C3%B3n_de_la_inseguridad_ciudadana_los_mapas_de_delincuencia

Merton R. (2002). Teoría Social y Estructura Social. México: Fondo de Cultura Económica.

Bosque Sendra, J. (1992) Sistemas de Información Geográfica. España, Madrid: RIALP.

Wortley, R. & Mazorelle, L. (2008). Environmental Criminology and Crime Analysis: situating

the theory, analytic approach and application. Reino Unido. Devon: William Publishing.

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