Problemas socio-pedagógicos de la educación

Ensayo basado en el corto denominado “Corto sobre el esfuerzo y el poder transformador de la educación.” disponible en

Sobre el esfuerzo y el poder transformador de la educación El corto de más de dos minutos, producido por Ringling College of Art and Design, narra la historia de una niña que descubre una muñeca mágica que hace sus tareas escolares automáticamente. Al principio, el personaje se regocija en los logros aparentes que obtiene sin esforzarse, confiando plenamente en su muñeca para alcanzar el éxito académico. Sin embargo, a medida que la muñeca crece en poder y presencia, la niña comienza a encogerse, volviéndose cada vez más pasiva y desconectada y alejada de su propio proceso de aprendizaje.
El punto culminante del relato muestra una metáfora visual poderosa: la muñeca, que asume el lugar de la niña, representa el triunfo de la acción sobre el esfuerzo auténtico.
La niña, convertida en muñeca, se separa de su rol activo en el proceso educativo y termina vaciada de su propia agencia. Esta transformación dramática simboliza la degradación del aprendizaje cuando se reemplaza el esfuerzo genuino por soluciones fáciles y ajenas. Así, el corto advierte sobre los riesgos de una educación sin compromiso personal y celebra la lucha y el aprendizaje como los verdaderos motores del crecimiento intelectual y humano.

Las dos miradas

El corto enfatiza el valor del esfuerzo personal y el poder transformador de la educación como motor de movilidad social. Desde esta perspectiva, se enmarca en una visión meritocrática positiva, que sostiene que, a través del sacrificio, la constancia y la disciplina, los sujetos pueden superar condiciones estructurales adversas y alcanzar una mejora significativa en su calidad de vida. El relato audiovisual apela a la emoción y construye un arco narrativo que inspira y reafirma la convicción de que el estudio no solo dignifica, sino que permite trascender el lugar de origen. Esta narrativa es coherente con la tradición ilustrada y liberal que concibe a la educación como un derecho humano y como un instrumento para la emancipación individual.
Sin embargo, desde una lectura crítica y más estructuralista, el corto puede ser problematizado por su enfoque individualista y descontextualizado (como un recorte sin contexto). Al centrar el éxito educativo únicamente en el mérito personal, invisibiliza las múltiples barreras socioeconómicas, culturales y simbólicas que atraviesan a los sectores subalternizados o postergados. Se omite el papel del Estado, las políticas públicas, las desigualdades estructurales y las condiciones materiales que median el acceso, la permanencia y el egreso del sistema educativo. Además, se corre el riesgo de responsabilizar al individuo por su fracaso —si no logra «salir adelante»—, reforzando una lógica de culpabilización que desconoce el peso del capital social, económico y cultural, en términos bourdieanos.

Notemos lo siguiente

El cortometraje «Sobre el esfuerzo y el poder transformador de la educación» presenta una narrativa que celebra la perseverancia y el mérito individual como caminos hacia la superación personal, situando a la educación como motor privilegiado de ascenso social. Esta lectura, ampliamente difundida en los discursos educativos contemporáneos, encuentra respaldo en el ideario ilustrado y en concepciones que asocian la educación con la emancipación. Tal como sostiene Alicia Villa (2006), la escuela ha sido pensada históricamente como el espacio transmisor de cultura, pero también, más recientemente, como «productora de cultura», capaz de transformar a los sujetos y su entorno mediante la apropiación del conocimiento. Desde esta perspectiva, el corto rescata una dimensión positiva y necesaria: la apuesta por la educación como posibilidad de transformación, incluso en contextos de vulnerabilidad.

Sin embargo, una lectura crítica obliga a problematizar los límites de esa narrativa.
Bourdieu (2007), en su teoría del habitus, advierte que las prácticas sociales y educativas no se explican exclusivamente por la voluntad individual, sino por las estructuras históricas incorporadas, que delimitan lo pensable y lo posible para cada agente social. En este marco, la exaltación del esfuerzo individual corre el riesgo de invisibilizar las desigualdades estructurales, naturalizando la exclusión de quienes no logran «superarse» y reforzando la idea de que el fracaso educativo es producto de la falta de mérito. Desde esta perspectiva, el corto contribuye a reforzar lo que Bourdieu denomina la «violencia simbólica» del sistema educativo, al legitimar como natural un orden social profundamente desigual.

Asimismo, los aportes de Guatari y Rolnik (2006) permiten matizar la discusión al introducir la noción de micropolítica, entendida como los pequeños procesos de subjetivación, deseo y resistencia que coexisten dentro de las estructuras sociales. En este sentido, la experiencia individual de esfuerzo y transformación que plantea el corto puede leerse como una práctica micropolítica, un acto de creación singular dentro de las segmentaridades duras de lo social (Deleuze y Guatari, 1977). No obstante, los autores advierten que estas microtransformaciones no deben confundirse con procesos estructurales de cambio, y que incluso pueden ser cooptadas o neutralizadas por las lógicas dominantes.
Además, De Gatica (2014) articula los aportes de Bourdieu con el pragmatismo, sugiriendo que el conocimiento, lejos de ser neutral, constituye una incitación a transformar el habitus, siempre que se lo entienda como práctica reflexiva y disruptiva. Desde este ángulo, la educación puede ser efectivamente un factor de transformación, pero solo si permite al sujeto desnaturalizar los límites impuestos, reconociendo las condiciones objetivas de desigualdad y generando procesos de emancipación intelectual y política.

Desde la perspectiva de la Pedagogía Social que propone Núñez (2007), la narrativa del cortometraje sobre el esfuerzo y el poder transformador de la educación se revela ambivalente. Si bien en apariencia celebra la posibilidad de que la educación funcione como «anti-destino», habilitando trayectorias personales de superación, lo hace desde un discurso que tiende a simplificar las complejas relaciones entre exclusión, desigualdad y acceso al saber. Núñez advierte que la educación no puede reducirse a una mera instrucción técnica o a la exaltación individual del mérito, sino que debe ser entendida como un proceso que disputa la asignación social de los destinos. En este marco, el corto, al silenciar los condicionamientos estructurales y reducir la transformación al plano del esfuerzo personal, se alinea con una visión meritocrática que, lejos de interpelar las lógicas de exclusión, puede reforzarlas de manera inadvertida.

Por otro lado, Núñez plantea que la educación debe inscribirse como «un acto que juega, caso por caso, contra la asignación cierta de un futuro ya previsto» (2007:11), lo que exige intervenir en los márgenes, en los territorios de frontera donde se producen y reproducen las desigualdades. Desde esta concepción, la dimensión transformadora de la educación no se agota en la voluntad individual, sino que requiere de políticas públicas que amplíen el acceso a los patrimonios culturales, generen condiciones de dignidad y permitan disputar los dispositivos de exclusión simbólica y material. En este sentido, el cortometraje, aunque emotivo y motivacional, resulta limitado si se lo considera aisladamente, ya que omite la necesidad de un proyecto colectivo y estructural que dispute la lógica neoliberal de la meritocracia vaciada de contenidos culturales y políticos. La verdadera transformación educativa, tal como sostiene Núñez, exige pensar «más allá de la escuela» y construir redes sociales que restituyan el derecho de cada sujeto a inscribirse en el orden simbólico.

Conclusión

Para cerrar la idea, el corto ofrece una visión optimista pero simplificada de la educación como motor de cambio. Si bien destaca el valor del esfuerzo y la formación, ignora las condiciones estructurales que restringen las posibilidades reales de transformación para amplios sectores sociales. La incorporación de una mirada crítica, que considere la cultura como trama de significados (Villa), el habitus como límite y posibilidad (Bourdieu), la micropolítica como espacio de invención (Deleuze y Guattari), y el conocimiento como práctica emancipadora (De Gatica), permite superar las dicotomías simplistas y pensar la educación como un campo complejo, atravesado por tensiones entre reproducción y transformación.
En pocas palabras, en tanto dispositivo cultural y pedagógico, el corto funciona como una representación ideológica que vehiculiza sentidos sobre la educación, el mérito y la justicia social. Su potencia emocional reside en el reconocimiento de un valor universalmente compartido: el esfuerzo como camino hacia el progreso. No obstante, en el plano de la teoría social crítica, esta representación se inscribe dentro de una racionalidad neoliberal que individualiza la responsabilidad del éxito y oculta los condicionantes estructurales de la desigualdad. La escuela se convierte en un espacio de reproducción simbólica donde los discursos meritocráticos refuerzan un orden social dado, bajo la apariencia de neutralidad.
Al analizar este tipo de narrativas, es indispensable adoptar una mirada compleja, que reconozca tanto el poder subjetivante de la educación como su condición históricamente situada. La educación puede ser, efectivamente, una herramienta de transformación, pero solo en la medida en que esté sostenida por políticas redistributivas, prácticas pedagógicas inclusivas y una conciencia crítica que dispute los sentidos hegemónicos del éxito. El desafío, entonces, no es negar el valor del esfuerzo, sino inscribirlo en un marco que contemple la desigual distribución de oportunidades. De este modo, se supera la dicotomía entre el elogio ingenuo del mérito y la denuncia paralizante de la estructura, avanzando hacia una pedagogía de la justicia social. ¡Vamos por una educación completa, una educación inclusiva!

Referencias Bibliográficas:

  • Bourdieu P. (2007). Estructura, habitus y prácticas. El sentido práctico. Buenos Aires: Siglo XXI.
  • De Gatica, A. (2014). Conocimiento y transformación. Vinculaciones entre Pierre Bourdieu y el pragmatismo de Charles Peirce. En Papeles de Trabajo, 8(13), pp. 294-305.
  • Deleuze, G. y Guattari, F. (1997). Mil Mese tas. Capitalismo y esquizofrenia.
  • Valencia: Pre-Textos.
  • Guattari, F. y Rolnik, S. (2013). Micropolítica: cartografías del deseo. Buenos Aires: Tinta Limón
  • Núñez, V. (2007). Conferencia “Pedagogía Social: un lugar para la educación frente a la asignación social de los destinos. Universidad de Barcelona.
  • Villa, A. (2006). Cultura y Educación, ¿una relación obvia? En: Oficios Terrestres, no. 18, Pp.34-43.
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